sábado, 15 de marzo de 2008

Y como te explico que no puedes llamarme a las tres de la mañana y decirme que estas afuera de mi casa, que podríamos hablar; como te explico que hablar no sirve de nada, que no me sirve pararme frente a ti y creer, como tu quieres creer, como trato de creer, que somos amigos sin ventajas, que no me tiemblan las piernas ni se me revienta el cardúmen de peces que dan vueltas en mi estómago cuando me paro al frente tuyo.

Y como te explico que si te mando a la cresta es porque es injusto tener que mirarte así, tener que salir de mi casa justo a la hora en que las luces se ven tan lindas y decirte que no te quiero, con gusanitos rompiéndome la cabeza por mentirosa; tener que acostarme y repetir bien fuerte que estoy muy bien, que estoy tan bien, que nunca he estado mejor.

Mejor no explicartelo, salir y afirmar fuerte la sonrisa. Y que sólo me de pena cuando hayas prendido el motor. Pero como te lo explico.

1 comentario:

nadalia dijo...

esas escenas de madrugada...