miércoles, 5 de marzo de 2008

Profesiones

Tren tracatracatracatan va el tren tracatracatran, tren que ojalá fuera al sur pero no va a ninguna parte, un tren de puro ruido y pocas nueces, primera estación, cal y canto, segunda estación, cal y canto, tercera y última estación, cal y canto, y la verdad yo ya no canto se me acabó la voz y decidí que ya no sería sirena que quería ser alacrán talvez por eso me tienen tanto miedo alacrán que se duerme también se lo lleva la corriente y tal vez quedarse atascado en algún árbol, árbol como esos del sur, talvez saltando del cal y canto llegara a alguna pradera o más allá de estación central de las bebidas a gamba y los relojes a gamba cincuenta, llegar a un lugar donde cincuenta realmente no puedan ser contados, llegar ahí y contar las estrellas, contar hasta cincuenta y que esa sea mi profesión; contador de estrellas.

No se dio cuenta no me vio más que los ojos, estaba leyendo, el muy maricón, ni siquiera el poto, un atisbo de cinco segundos y la mirada fija en las palabras, ojalá saber leer y poder decirle que esa mierda de ese autor, que si supiera lo diría, no sirve en la vida, que ellos nada saben y supe que la falda negra no, no para tan temprano, era hora de la falda roja y el no miró ni la falda ni el sostén y así como decirle que bajé la tarifa si no me mira ni le dan ganas de tocarme, cómo decirle que me faltan trecientos para poder irme, tomar un bus a lo más más arríba más allá de Antofagasta, y partir para abajo sin parar, sentada en el bus sin parar hasta recorrerlo todo, con un vestido largo y cerrado, talvez mas corto en días de sol, pero siempre sentada y sin maquillaje, mirando la ventana y que hace usted con su vida? Yo viajo en bus.

Me carga la música de payasos y parecer un idiota, sonreír y decirle a los pendejos esos que la vida está buena, buena está para los que pagan los payasos y hacen tortas más caras que diez pollos fritos, que no se dan cuenta cuando me llevo un par de regalos y eso que son muñecas bien grandes y todas hablan y siempre las escucho un rato, les respondo webadas y las tiró al calicanto, queriendo gritarles que la vida es una mierda, que el pesimismo es cordura y lógica, que los zapatos rompen los pies, bueno sería ir a cantar esas historias a los cumpleaños; ser un payaso mierdista, o un pesimista payaso.

Sí, es hermoso, me lo regaló mi padre, sesenta quilates, sí, la verdad es que no me lo dio por ocasión alguna nunca se supo mi cumpleaños, me regala, para salir del cacho, uno cada mes, así tendré regalos en cada fecha importante y no habrá de sentirse culpable; yo soy ama de casa, aunque sin niños aún, una nana con plata si quiere más explicaciones, le lavo, le plancho, le arreglo las corbatas y le suelto el poto, con eso él queda satisfecho y yo me aburro como ostra, más que una ostra por lo menos ellas se enfrentan a la muerte a mi nadie me quiere comer, se quieren llevar los anillos pero comerme a mi, ni cagando, me gustaría dedicarme a pelear con las ostras, hacer mi vida menos aburrida que la de ellas, talvez venda un par de yates y me vaya a la Serena a seguir mi sueño, quiero ser marisquera. Y con ponchera.

Pasó y siempre se dan vuelta quince como si no hubieran visto nunca un par de caderas, ayuda el pelo siempre arreglado, siempre aclarado, las pestañas bien encrespadas y el vestido blanco, lo que más les gusta es el vestido blanco. Las ganas de matarlos a patadas, a los cajeros, los banqueros, los amigos de papá, los que estacionan, los que invitan a comer, los flacos, los gordos, dedicarme a llenarme el pelo rubio de asquerosidades, mantenerlo así y echar a perder todas las puntas perfectas, responder con un eructo, a la pregunta común, y usted a qué se dedica? A tener caspa.

Pero algún idiota decidió jugar a la ruleta: el fue un vendedor suicida, ella una puta relativamente barata, él un payaso feliz, ella una fábrica de joyas y la otra un pelo liso y sedoso.
Yo, por mientras, me dedico a contar estrellas, viajar en bus, hablar mierda, marisquear y a tener caspa. Vida dulce. Cuento idiota.
Pero más idiota el que decidió los destinos.

4 comentarios:

cami dijo...

más que marisquera, mostacera

cami dijo...

a mi si me gusta veterinaria, pero aveces me baja la angustia y pienso que si en ese minuto estvuera borracha, seguro estaría llorando. o si estuvioera viendo pride and prejudice. hace como un mes que no la veo.
chao. voi a ver pride and prejudice.

nadalia dijo...

contadora de estrellas, un oficio que nunca termina...

nadalia dijo...

FLO

tenemos un asado en el parque intercriminal, espero verte ahi, jugar a las preguntas, inventar nuevas profesiones (ayudante tecnico de enfermeria, eso lei hoy), y embriagarnos