Te odio en las mañanas, cuando abro los ojos, busco palabras y no hay más que cama, velador, ultimo round, cuando no hay café servido en la mesa ni sol en la ventana. Te odio a la hora de almuerzo, cuando no ha pasado nada y nada sigue pasando por el lavadero; cuando aparece un pimentón en la ensalada que habrías robado presuroso, cuando me cuesta ponerme las zapatillas y me dan ganas de llorar. Te odio cuando atardece, cuando empieza a hacerse de noche y empieza a dar susto caminar sola, no vaya a ser que se prendan las luces, incontenibles como son; cuando se me acaban los cigarrillos y voy corriendo a la esquina para contravenir al destino y no recordar que tu mano es ala amarilla, cuando en pleno cross country se prenden los faroles de una vez por todas y algo desaparece en mis pulmones y me dan ganas de vomitar y de gritarle a los idiotas que ríen en la esquina. Te odio en las horas de locura, por ahí por las tres de la mañana, cuando la abuela empieza a pasearse dormida, y estás ahí y no estás nunca, cuando me da por creer en la física cuántica y repito hablame, hablame, hablame, bien fuerte... Te odio cuando desisto y trato de olvidar que estoy peor, que estoy en nada, de leerme algún libro sin olor a almendras amargas y cerrar los ojos dirigiendo los sueños, alejándolos de lo que no quiero pensar, nunca lográndolo. Y mientrás desaparezco, no logro olvidar que cuando junto los dedos siempre se me viene a la cabeza tu cara con una niña en brazos.
Pero por sobre todo, te odio en las mañanas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
i love you in yçthe morning, and in the afternoion
i love you in the sunshinee
an din the bla bla too
so
skidimarin cachin cachin
skidimarin cahuuu
y love youuuuu
Publicar un comentario